jueves, 24 de diciembre de 2020

La improcedencia de la candidatura de Vizcarra al Congreso

   

El que convoca a elecciones, no puede postular a un evento que ha promulgado. Eso es un imposible. El JNE debería anular la candidatura de Vizcarra al Congreso, de acuerdo a lo previsto. Y nadie se tiene que arañar por eso. La Constitución es clara, se supone que quien convoca a elecciones es el presidente, por ello no se le menciona que tiene que renunciar antes de los seis meses. Sería inimaginable que un presidente renuncie a su cargo, para postular a unas elecciones que convoca. No tiene sentido. 

Vizcarra ya había convocado a elecciones y no puede ser juez y parte. El hecho de que fue vacado, no juega a su favor. Aunque debería ser para peor. Doble impedimento. Así como Sagasti, en el hipotético caso de que asumiera la presidencia faltando dos años para que terminara el mandato iniciado por Ppk, sólo se limitaría a convocar elecciones y no a meter mano en institución del Estado alguna, ya que sólo es un encargado y no un presidente constitucionalmente electo; en el caso de Mercedes Araoz, completaría los dos años restantes, por ser parte de la plancha presidencial, y sí tiene prerrogativas de hacer las reformas que crea convenientes.

Vizcarra está impedido de postular, además por razones sancionatorias. Ha sido vacado, y el siguiente paso es la acusación constitucional para inhabilitarlo. Se supone que no está moralmente acto para personificar a la nación.  

No se menciona a la Presidencia de la República en el Artículo 91 de la Constitución, porque es la institución convocante. A buen entendedor… En el caso de la candidatura del vacado por indigno, es como si una entidad pública o privada convocara a un concurso y ella participe como concursante. Sería un despropósito lleno de vicios y poco ético y transparente.

jueves, 17 de diciembre de 2020

El que personifica a la nación


Artículo 110° de la Constitución.- El Presidente de la República es el Jefe del Estado y personifica a la Nación.

 La persona que encarna a la nación en materia política y social, es el Presidente de la República, por mandato constitucional y de las urnas. Él es el ejemplo de nuestras virtudes y nuestros valores como país, los cuales no debe deshonrar en el ejercicio de su mandato.  

El Congreso es la representación nacional. En él reside el debate político, las facultades de legislar o dictar leyes para una buena viabilidad a futuro de la nación; fiscaliza y realiza control político al gobierno de turno.

Por alguna desconocida razón, se han distorsionado conceptos y estrangulado figuras y símbolos que nos debieron llevar a tierras fértiles, hace mucho tiempo. Pareciera que desconociéramos de instituciones y de ritos ancestrales y de los valores éticos que debe poseer la patria. Incluso el significado de la palabra constitución ha sido arrancado del debate. ¿Alguien se ha preguntado lo que encierra su significado? Creo que nadie. Con el desconocimiento de las palabras constitución, nación, patria, deberes, derechos, etc., es muy difícil que un país tenga el futuro que ansía. 

Tal vez porque la república nació entre una disputa de caudillos en la esquina del bar de la Mala Muerte, es que hay resistencia a considerar a las instituciones y los valores morales como los pilares de toda sociedad. El culto al caudillaje hace que en cada elección se busque el nombre a quien considerar el adecuado para enfrentarse al otro, como si de reyertas de bandos se tratase la cosa y no de una elección entre gente civilizada.        

El Perú parece ser un desierto sin filósofos y pensadores. Ahora que vivimos en el feudo de periodistas y opinantes desprovistos de todo sentido ético y de la constitución de una nación, el origen de personificar a la república, tiene la relevancia de un objeto tirado en el muladar. La institución presidencial misma ha sido vaciada de contenido, y se cree que la presidencia es asunto de una persona, y que no hay una línea de sucesión dentro de la institución. Las virtudes que tiene que encarnar un individuo en nombre de todo un territorio poblado de habitantes y símbolos y muertos y espíritus; en nombre del pasado y del futuro y del presente del mismo territorio, han sido relativizadas, empobrecidas en los últimos tiempos, hasta quitarle su esencia. Sobre un mandatario recae el peso de una historia que debe honrar en todo sentido.        

La muerte de un país comienza cuando empresarios, autoridades, políticos, periodistas, intelectuales, religiosos, etc., aceptan convivir con alguien que ha deshonrado el encargo de personificar a la nación, negándose éstos al empleo que el sistema de depuración de la Constitución prevé, y volviendo el asunto en una cuestión de cálculos políticos, recelos, y en un recreo por la vereda de la conveniencia, y no de la salud moral de un país, sobre la que toda conciencia humana debe priorizar. Urge enderezar el camino, no se puede seguir hundiendo al país, de la manera más sórdida, prohibiéndole e impidiéndole razonar acerca de los principios básicos de una nación.  

martes, 19 de mayo de 2020

Resuelto el Capítulo VI de la Constitución: De las relaciones con el Poder Legislativo



 “Artículo 130°.- Dentro de los treinta días de haber asumido sus funciones, el Presidente del Consejo concurre al Congreso, en compañía de los demás ministros, para exponer y debatir la política general del gobierno y las principales medidas que requiere su gestión. Plantea al efecto cuestión de confianza.
 Si el Congreso no está reunido, el Presidente de la República convoca a legislatura extraordinaria.”
-Dentro de sus prerrogativas, el Congreso puede censurar o negarle o darle la confianza al Consejo de Ministros.-
“Artículo 131°.- Es obligatoria la concurrencia del Consejo de Ministros, o de cualquiera de los ministros, cuando el Congreso los llama para interpelarlos. La interpelación se formula por escrito. Debe ser presentada por no menos del quince por ciento del número legal de congresistas”…
-La interpelación es una práctica de control político que ostenta el Legislativo.-                     
 “Artículo 132°.- El Congreso hace efectiva la responsabilidad política del Consejo de Ministros, o de los ministros por separado, mediante el voto de censura o el rechazo de la cuestión de confianza. Esta última sólo se plantea por iniciativa ministerial. Toda moción de censura contra el Consejo de Ministros, o contra cualquiera de los ministros, debe ser presentada por no menos del veinticinco por ciento del número legal de congresistas. Se debate y vota entre el cuarto y el décimo día natural después de su presentación. Su aprobación requiere del voto de más de la mitad del número legal de miembros del Congreso.
El Consejo de Ministros, o el ministro censurado, deben renunciar.
El Presidente de la República acepta la dimisión dentro de las setenta y dos horas siguientes.
La desaprobación de una iniciativa ministerial no obliga al ministro a dimitir, salvo que haya hecho cuestión de confianza de la aprobación.”
- Tanto el voto de censura y la interpelación son prerrogativas del Parlamento. No así la cuestión de confianza facultativa, que viene del Ejecutivo, que la puede plantear el Consejo de Ministros o un ministro, como refuerzo a una iniciativa ministerial que desea que el Congreso se la apruebe. La desaprobación de la iniciativa implicará que el Consejo de Ministros o el ministro renuncien, sin consecuencias futuras para el Parlamento, ya que quien está haciendo uso de su prerrogativa es el Ejecutivo. En criollo, se la ha jugado, pero no ha recibido el apoyo del Congreso.-                   
“Artículo 133°.- El Presidente del Consejo de Ministros puede plantear ante el Congreso una cuestión de confianza a nombre del Consejo. Si la confianza le es rehusada, o si es censurado, o si renuncia o es removido por el Presidente de la República, se produce la crisis total del gabinete”.
-Todas las figuras que llevan a la salida o remoción de su cargo de un Presidente del Consejo de Ministros, están resumidas en este artículo. Sin dramas, se trata de cuando el gabinete queda acéfalo, y por lo tanto se tiene que buscar un remplazo.- 
 “Artículo 134°.- El Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros. El decreto de disolución contiene la convocatoria a elecciones para un nuevo Congreso. Dichas elecciones se realizan dentro de los cuatro meses de la fecha de disolución, sin que pueda alterarse el sistema electoral preexistente. No puede disolverse el Congreso en el último año de su mandato. Disuelto el Congreso, se mantiene en funciones la Comisión Permanente, la cual no puede ser disuelta.
No hay otras formas de revocatoria del mandato parlamentario.
Bajo estado de sitio, el Congreso no puede ser disuelto”.
-Para que se disuelva un Parlamento, éste tiene que haber abusado de sus prerrogativas que le conciernen. Que son la censura o negativa del voto de confianza ante la única cuestión de confianza obligatoria que plantea el Presidente del Consejo de Ministros, a nombre del gabinete, cuando va a exponer las políticas del gobierno, conforme al artículo 130, dentro de los treinta días de haber asumido sus funciones.-
“Artículo 135°.- Reunido el nuevo Congreso, puede censurar al Consejo de Ministros, o negarle la cuestión de confianza, después de que el Presidente del Consejo haya expuesto ante el Congreso los actos del Poder Ejecutivo durante el interregno parlamentario.
En ese interregno, el Poder Ejecutivo legisla mediante decretos de urgencia, de los que da cuenta a la Comisión Permanente para que los examine y los eleve al Congreso, una vez que éste se instale.”
-El Consejo de Ministros no cae y ejerce sus funciones durante el interregno, y se presenta ante el nuevo Congreso. El anterior ha sido desoído y disuelto, por abusar de sus prerrogativas. Ningún gabinete puede estar más de treinta días sin ir al Congreso, a exponer las políticas del gobierno, y a que le otorguen o no la confianza. No hacerlo es inconstitucional. -
 “Artículo 136°.- Si las elecciones no se efectúan dentro del plazo señalado, el Congreso disuelto se reúne de pleno derecho, recobra sus facultades, y destituye al Consejo de Ministros. Ninguno de los miembros de éste puede ser nombrado nuevamente ministro durante el resto del período presidencial.
El Congreso extraordinariamente así elegido sustituye al anterior, incluida la Comisión Permanente, y completa el período constitucional del Congreso disuelto.”
-En el caso hipotético de no darse las elecciones parlamentarias extraordinarias, el Congreso disuelto es restablecido y destituye al gabinete que no ha caído. Aquí el término escogido es DESTITUCIÓN. No se habla de censura o negar o no la confianza, puesto que estamos frente al mismo Consejo de Ministros. A quien anteriormente se ha censurado o negado la confianza. Ahora se le destituye. 
De darse las elecciones, el nuevo Congreso queda inmune a una disolución, pues ha nacido de un evento extraordinario, sólo ha sido elegido para completar el periodo del anterior.- 

Conclusión:                       
La Constitución salvaguarda, que bajo ninguna circunstancia un Consejo de Ministros cometa un acto ilegal e inconstitucional de no presentarse ante el Congreso, para exponer las políticas del gobierno, dentro de los treinta días. No hay resquicios para que suceda tal eventualidad. También que el Congreso disuelto sea representado por una Comisión Permanente durante el interregno. Es imposible que Congreso y Consejo de Ministros caigan juntos. Quien haya abusado y despilfarrado sus facultades, es el que cae. Un gabinete plantea cuestión de confianza facultativa a una iniciativa ministerial, la puede hacer las veces que quiera. Nótese, no es al Congreso a quien hace cuestión de confianza, sino a su propia iniciativa, si se la desaprueban, renuncia el gabinete. En el otro extremo, si el Parlamento censura o niega la confianza a dos Consejos de ministros, dentro del marco del artículo 130, tendría que ser disuelto. Eso es todo. Tema resuelto.       

domingo, 17 de mayo de 2020

El origen inconstitucional del gabinete Zeballos



Voy a explicar el origen inconstitucional del gabinete Zeballos. El cual está desarrollando funciones, fuera de toda legalidad. Y lo voy a demostrar por qué. Más allá de que contamos con gente para el espanto en el T. C, como cierta señora, quien afirma que un vocero sin voto popular puede reemplazar a un Presidente de la República, cuando éste se ausente del país.
En el hipotético caso de que el Parlamento anterior hubiese sido disuelto correctamente, el artículo 134 de la Constitución no exige la renuncia de un segundo gabinete. El gabinete se queda, ya que el Congreso ha abusado de su prerrogativa, y por lo tanto es desoído. El asunto es sencillo. El artículo 135 explica que cuando el Primer Ministro va a exponer los actos del Ejecutivo en el interregno, el nuevo Congreso puede censurar o negarle o no la confianza al Consejo de Ministros. En este artículo no se habla de que un nuevo gabinete es el que va a exponer ante el nuevo Congreso. Se entiende que es el mismo de la disolución. Lo único que se está haciendo es continuar y corregir un proceso fallido de otorgamiento o no del voto de confianza. El artículo 130 es el que detalla el evento de un nuevo Consejo de Ministros que va a exponer las políticas del gobierno. El artículo 136 dice: “Si las elecciones no se efectúan dentro del plazo señalado, el Congreso disuelto se reúne de pleno derecho, recobra sus facultades, y destituye al Consejo de Ministros. Ninguno de los miembros de éste puede ser nombrado nuevamente ministro durante el resto del período presidencial”. ¿A qué gabinete ha destituido el Parlamento restituido? Al que no se ha ido, por supuesto. A quién más. Está clarísimo. Si se tratara de un Consejo de Ministros nuevo. ¿Cuál sería la razón para destituirlo? ¿No sería mejor censurarlo o negarle o no la confianza? El encontronazo ha sido con el gabinete que no ha renunciado y no con uno nuevo, por eso se utiliza el término: destitución, además, ¿qué mal habrían hecho los ministros recién estrenados, para que estén impedidos de ser nombrados nuevamente ministros, si la cosa no era con ellos?  
La gravedad del asunto es que no existe en la Constitución artículo alguno que hable de la composición de un gabinete nuevo cuando se disuelve un Congreso. El único artículo que habla de un nuevo gabinete es el 130, y se refiere a, como ya lo he dicho, cuando el Presidente del Consejo de Ministros va a exponer las políticas del gobierno, dentro de los treinta días de asumido el cargo. Van más de medio año de que el gabinete Zeballos ha asumido funciones, de manera inconstitucional. El mismo Vicente Zeballos ha firmado el acta de disolución del Congreso anterior, sin estar facultado para hacerlo. Lo que está haciendo es cometer graves delitos, como usurpación de funciones. Lo que queda claro, también, es que los artículos que conversan para que se efectuase una disolución, son el 130 y el 134. En el 130, el Congreso puede censurar o negar o no la confianza al Consejo de Ministros, y el 134 dice: “El Presidente de la República está facultado para disolver el Congreso si éste ha censurado o negado su confianza a dos Consejos de Ministros”. La cuestión de confianza facultativa, como la que hizo del Solar, no computa para una disolución, pues viene del Ejecutivo y no del Legislativo. El Parlamento tiene que hacer uso y abuso de sus prerrogativas, que son el voto de censura o la negativa de confianza. Tampoco el nuevo Congreso puede ser disuelto. Puesto que ha sido elegido para completar el periodo del Congreso, mañosamente cerrado.
Esta barbaridad de tener a un Consejo de Ministros fuera de toda ley, debe ser corregida de inmediato. La civilización es un tema pendiente en este país.

viernes, 17 de enero de 2020

Un Tribunal Constitucional en sus horas de tinieblas



En un acto que certifica, avala e impulsa la barbarie, el Tribunal Constitucional ha declarado la constitucionalidad de la disolución del Congreso. El acto matonesco de del Solar ha sido santificado por la mayoría de los magistrados del Tribunal. Para el T.C no existe separación de poderes, ni pesos ni contrapesos, sino la Injerencia Suprema del Ejecutivo, cuya competencia para meterse en agendas que le son ajenas, sería ilimitada.
Aunque la grave postura del T.C se cimenta en su total desconocimiento y tremenda ignorancia de lo que es la cuestión de confianza. Desprovistos de criterios, de sentido común y racionalidad, estos señores se han pronunciado sobre algo que desconocen, han asumido el papel de árbitros en asuntos en los que son unos completos ausentes o unos foráneos perpetuos, por propias iniciativas. No conocen el mundo, más allá de sus narices. Por eso son afectos a las arbitrariedades.   
El sentido, la esencia, el espíritu que introdujo el ponente de la cuestión de confianza, Torres y Torres Lara, fue que sólo ante la censura o negación de confianza a dos Consejos de Ministros, un presidente estaba facultado para disolver un Congreso. Y lo dijo frente a Henry Pease y otros interesados de que un presidente no se convirtiera en un monarca sin control. Que quiero decir, que únicamente cuando un nuevo gabinete solicita el voto de confianza en el momento en que va a exponer y debatir las políticas que su gestión requiera, y si el Parlamento le deniega la confianza o censura a este gabinete, y a otro más, el presidente está facultado para hacer uso de la disolución. No hay otra forma de cerrar el Parlamento                        
Las cuestiones de confianzas facultativas, no tienen ningún efecto contra el Congreso. Por lógica y sentido común, no tiene por qué tenerlas. Si a un ministro o al primer ministro se les ocurre hacer cuestión de confianza por cualquier asunto de su competencia, y si el Congreso no los apoya, están obligados a renunciar, sin ninguna consecuencia contra el Congreso.
En ninguna ley del mundo, el abuso que tú hagas de una prerrogativa, termina por perjudicar al otro. La cuestión de confianza facultativa fue diseñada para que el Ejecutivo busque apoyo del Legislativo, en determinados políticas, y si éste no se suma al pedido, el ministro renuncia y no pasa nada.
La única manera para que el Congreso se disuelva, es que abuse de sus prerrogativas en el uso del voto de confianza y la censura. Como ven. Todo estuvo claro desde el principio. Aun si leyéramos literalmente la Constitución, encontraríamos que todo está escrito exactamente como lo he explicado.
El alejamiento del sentido original de la cuestión de confianza, se dio con el arribo de Cateriano al premierato, en las épocas del gobierno de Humala. Él y quienes lo apoyaban estrangularon el sentido prístino de la cuestión de confianza. Siento aprecio por Urviola, García Toma, Ernesto Álvarez, etc. pero considero que sus planteamientos sobre cuestión de confianza, tomándolas como una única cosa y con el mismo efecto contra el Congreso, sirvió de insumo para las posturas radicales de quienes defienden al gobierno, y cuyos efectos ahora conocemos. 
Aunque parezca increíble, los mismos congresistas promovieron el alejamiento de la cuestión de confianza original. Como bien dice Natale Amprimo, la soberbia, embadurnada de ignorancia, de algunos congresistas fue tal, que le dieron curso a una cuestión de confianza que era inviable como la que presentó Fernando Zavala, quien interpuso esta prerrogativa, de forma mañosa, por tratar de salvar el pellejo de una ministra de Educación que iba a ser censurada. Esta suma de horrores del Parlamento, continuarían. Entonces empezaron a cavar su propia tumba
La distorsión de la cuestión de confianza, en los medios de prensa, fue clave para que la gente de a pie imaginara que era una prerrogativa ilimitada que el Ejecutivo tenía en sus manos, y que podía abarcar los terrenos del Legislativo, incluso chantajearlo sino se sometía a sus caprichos. Lamentablemente liberales como Jaime Bayly, Aldo Mariátegui y Federico Salazar, no se empaparon con rigor con el tema en cuestión. Omitieron la fuente original. Y siempre se refirieron al voto y a la cuestión de confianza como si fueran la misma cosa y con el mismo castigo al Congreso. La guerra estaba perdida por ese lado. Cuando se le consultó a Lourdes Flores Nano, una de las personas que estuvieron en el Diario de debates del 93, sobre el asunto, fue imprecisa y vaga. La opinión de Domingo García Belaunde, acerca del tema en discusión, siempre fue ocultada, siendo la voz más autorizada para hablar sobre asuntos constitucionales. Es el único constitucionalista con trascendencia internacional y referente de muchos latinoamericanos. Una leyenda viva que merecía ser escuchado.
Cuando apareció el señor Cairo en la escena mediática. Ya casi no había mucho que hacer. El Ejecutivo estaba en plan avasallador y amenazante. Sólo necesitaba la voz que le dijera: Hazlo, porque la Constitución te lo permite. Por supuesto que era una mentira. La Constitución jamás avaló este golpe de Estado. Como ya lo he expuesto. El señor Cairo cumplió con el trabajo encomendado, que era escupir por última vez la Constitución, y lo hizo tratando de mandar bien al fondo el sentido original de la cuestión de confianza. En una entrevista que le hizo un periodista oficialista, en un acto prepotente, ninguneó la ponencia de Torres y Torres Lara y atacó la sabiduría de Domingo García Belaunde, y se amparó en la escritura literal de la Constitución, que tampoco es que lo respalde, como lo he dicho.
La voz de Cairo, no es otra cosa que la misma voz de los cuatro del T.C. Los cinco han esgrimido los mismos argumentos. Arguyendo una negación de confianza de hecho. Saltándose lo que expresa el sentido de la cuestión de confianza. Ignorando que ante todo en un país civilizado debe primar el respeto entre poderes del Estado,- tuvieron la oportunidad de civilizar en algo al país, y la desperdiciaron- y que nadie invada terrenos que no son de su competencia. El T.C ha avalado el abuso, ha certificado la Edad del Simio. Ni invocando a un supuesto interés nacional, se puede permitir que un poder triture al otro. A no ser que te encanten las tiranías.    

miércoles, 23 de octubre de 2019

Cuestiones de confianza: el horror de no haberlas estudiado ni comprendido

Foto: Andina   

La historia correcta la cuentan los historiadores bien enterados, podría sonar lógico tal axioma, aunque no son muy de fiar en estos tiempos, igual que los escritores y otros amanuenses  de la irrealidad impuesta, pues la mayoría defiende una postura que consolidó el Golpe de Estado, y que apaña al gobierno de facto que hoy padecemos. La historia bien contada la contará un Homero del presente, entonces, un trovador de la lucidez, en épocas de pocas luces y con conspiradores a todo tren, que incluyen a intelectuales, periódicos y periodistas alquilados, activistas de la corrección política, artistas del arte del ensañamiento, etc. 
En esta puesta en escena para estrangular la Constitución, se necesitó de la participación de actores y de un buen número de extras y de constitucionalistas confundidos en el mar de confusiones al que fueron arrojados, con sagacidad bien organizada por el Eje Perverso que hoy domina y somete a la opinión pública, la prensa y el aparato judicial. Y en el que a cada sacada de cabeza a la superficie, aparecían encuestas, opiniones, audios contra opositores al gobierno, direccionados a un sólo objetivo. Se construyeron debates, duras polémicas, alrededor de la cuestión de confianza, y algunos hasta dudaron, cuando en algún momento la tuvieron clara, de que haya dos tipos de cuestión de confianza:
1. Cuestión de confianza a iniciativas ministeriales, como la que hizo del Solar antes del Golpe, que no cuenta para una disolución si se le es denegada, y que es facultativa.
2. Y el voto -o cuestión de confianza- a un nuevo Consejo de ministros, que es el que cuenta, y que es obligatorio. Si dos Consejos de ministros recién estrenados y sucesivos no obtienen el voto de confianza cuando se expone y debate la política general del gobierno, el presidente está facultado para disolver el Congreso, artículo 134° de la Constitución.
Vizcarra no tiene ninguna coartada a favor, pues se habla de la facultad del presidente de disolver y no del gobierno ni del mandato. Él cree ser PPK y que ya le habían tumbado un Consejo de ministros.  Lo cierto es que ni a Vizcarra ni a PPK le han tumbado gabinete alguno, en ese acto obligatorio, cuando se presenta un nuevo gabinete ante el Congreso. El primer ministro Zavala antepuso una cuestión de confianza a una iniciativa ministerial, que no cuenta, como he dicho, para nada para una disolución. Podría haber puesto un millón de cuestión de confianzas y nada tendría que ocurrir en un país con constitucionalistas que conocen su Constitución al dedillo.  Pero en un país con gente en los medios de comunicación que siempre buscaron la indefensión del Congreso frente al atropello del Ejecutivo, por razones que alteran el sentido común y la imparcialidad, distorsionar la cuestión de confianza y sus dos tipos les tendría que funcionar, y les funcionó. Reputados constitucionalistas y juristas cayeron en el juego de la distorsión y de sus bocas sólo salían cuestiones de confianzas de una sola característica y que sumaban para el cierre del Congreso. Asimismo, periodistas y analistas bienintencionados, que decían defender la democracia, cayeron en el equívoco y viciaron sus comentarios, al insistir en la cuestión de confianza de un único orden,hasta hoy lo siguen repitiendo. Luego apareció un tal Cairo y apuñaló definitivamente la Constitución y arrastró su cadáver por todos los medios de prensa.  
Nuestra historia quedará marcada con esta aberración que la legitiman los revolucionarios perpetuos, la casta intelectual sin grandeza para que su visión cruce los océanos de la sabiduría y la serenidad; sin dudarlo, caen en el atasco de las ligerezas que traen los momentos y no en la madurez del Tiempo.
Domingo García Belaunde se ha cansado de repetir lo que he descrito sobre la cuestión de confianza, aunque hasta sus alumnos más aprovechados lo han ignorado y han preferido seguir en el callejón sin salida que le ofrece exponerse en los medios de prensa, que cuentan con un staff de juristas y analistas expertos en enredar lo que ya estaba enredado de antemano. Todo es cuestión de sumergirse en las páginas del diario de debates de 1993 e ir al apartado: De las relaciones con el Poder Legislativo, para entender que se ha caído en el error, a estas alturas, en el horror. Por supuesto que los congresistas no supieron defender sus fueros, no supieron defenderse frente al avasallamiento de un demoledor Ejecutivo, ya con el terreno socavado contra el Legislativo. Se asesoraron pesimamente, y también se enfrascaron en discusiones sin sustancia sobre la cuestión de confianza y se perdieron en la vorágine que imponía la prensa. Lourdes Flores Nano, Luz Salgado, Popy Olivera, Roger Cáceres Velásquez, etc., estuvieron en los debates que ayudaron a redactar la Constitución del 93, justo en el punto De las relaciones con el Poder Legislativo, cuyo ponente fue Torres y Torres Lara, quien machacó en que la cuestión de confianza a iniciativas ministeriales no cuenta para una disolución del Congreso. Insistió en que únicamente sumaban las que daban o no la confianza a un nuevo gabinete. Lo dice el artículo 134° de la Constitución, claramente, no hay otras formas de revocatoria del mandato parlamentario. Está en la doctrina, en el espíritu de la Constitución. Y suena razonable, acorde, sensato. Porque el espectáculo de un Ejecutivo dotado de excéntricas prerrogativas, era inconstitucional y rompía todo equilibrio de poderes y la armonía con que debe estar escrita una Carta Magna. El Tribunal Constitucional no tiene nada que discutir al respecto. Irse por las ramas y alargar el tema, sería una traición a la contundencia del artículo 134°. No pueden fallar contra lo que se aprobó en el diario de debates.        
Vizcarra y sus asesores utilizaron para el cierre del Congreso la figura de la cuestión de confianza a iniciativas ministeriales, que es inofensiva, que no produce ningún efecto contrario al Parlamento. Han actuado como los ejecutores de algo que está detrás de ellos y que ordena y somete y cuyos cabecillas estarían entre Vargas Llosa, algunas oenegés y empresarios. Pueden pensar lo que quieran del Congreso, que fue bien cerrado y que en él habitaban forajidos semi-analfabetos. No encuentro madurez en ese razonamiento que ha dado Vargas Llosa, Vizcarra tiene más indicios de ser un corrupto empedernido, y a juzgar por su lenguaje, de tener muy poco apego a los libros, que cualquier congresista. Y con galones para la alta traición. Tampoco es buen alegato para apañar un cierre delictivo, el del Nobel. Detrás de este Golpe de Estado, urdido desde mucho antes de que el de facto asumiera el encargo, se encuentra un poder, el verdadero poder que ha decidido reinar con sus políticas de valores y de género, con o sin Vizcarra, mejor con Julio Guzmán o del Solar, hasta el final de los tiempos gramscianos.  

lunes, 8 de julio de 2019

Fujimorismo de comparsa

  
La actitud de la mayoría de los congresistas fujimoristas ante la evidencia de que su lideresa es una secuestrada política y de que la justicia en el país es un reverendo chiste, y por lo tanto la probabilidad de que no salga libre en los próximos días es altísima, irrita a cualquiera. Son absolutamente torpes e insensibles. Tienen al enemigo bombardeándolos día y noche, y no reaccionan. Se han metido a sus chats, los han expuestos públicamente, los han tildados de una manga de obstruccionistas y conspiradores, y de banda criminal y ni siquiera parecen indignarse, y muchos menos tienen ganas de denunciar esta evidente intromisión al espacio privado que todos debemos respetar. Y si ustedes no hacen respetar su espacio, mucho menos van a hacer respetar el de los que no queremos que el Estado o cualquiera viole la intimidad y privacidad nuestras. 
Sépanlo bien, la prensa no los quiere, los detesta. Se ríen de ustedes y si los invitan, es para tratar de ridiculizarlos. Si está en manos de la prensa eliminarlos, lo van a hacer, son el enemigo público número uno de muchos periodistas e intelectuales. Porque muchos de ellos son activistas de la ideología de género o son amigos de activistas encallecidos y fanáticos. Y por supuesto, el sencillo que les cae del gobierno es también un aliciente para confrontarlos abiertamente. Es muy probable, asimismo, que los medios de comunicación sean financiados por los mismos que financian el activismo totalitario del marxismo cultural.  Porque no existe otra explicación que sólo tengan las tripas atravesadas por un partido en particular.
Para las oenegés de izquierdas, junto al Apra, son la casta política que hay que desaparecer. Jamás les darán tregua, ya lo dijo un líder del IDL. Con mucha mayor razón ahora que el fujimorismo congresal está lleno de gente irresoluta y blandengue y sin agallas para hacerle frente a un enemigo que se jacta de su impunidad.  El fanatismo de los de izquierdas es disciplinado y absolutamente cruel con sus rivales políticos. Ni perdón, ni misericordia ni tregua son sus consignas de   militantes del terror. Porque a punta de terror los han sometido, como al sector de justicia, con amenazas de cierre del Congreso y con el quebrantamiento de la privacidad. Un delito al que no le han hecho frente.
Con la vieja guardia fujimorista como protagonista de esta historia, no imagino que el gobierno y las oenegés se hubieran arrogado derechos que no les corresponden y no hubieran pisoteado instituciones, como hoy lo vienen haciendo. Mal hizo Keiko en tratar de sacudirse del viejo fujimorismo, por pedido expreso de sus enemigos. Sin connotados buques insignias y sin cuadros que te garanticen lealtad, jamás se gana una guerra. Porque esto es una guerra que jamás entendió Keiko, debido a su impericia política. Parece que nunca le contaron que el odio del fanatismo es a muerte y que ellos no tienen sentido del humor.  Los convencidos son crueles por naturaleza. Pero esa es otra historia. La candidez de Keiko en la política, no la vamos a discutir, tampoco la traición en que cayeron muchos de los integrantes de su partido cuando ella cayó en desgracia. Lo que nos queda claro es que está injustamente encarcelada y que sus congresistas nada hacen por liberarla de sus captores, con el agravante que se han sometido al capricho de los secuestradores de su lideresa. Ellos le marcan la agenda, a punta de patadas y amenazas. Parecen no darse cuenta de nada. El fiscal Pablo Sánchez fue cogoteado públicamente por Gorriti en la época de la frase aumentar a Keiko, señalándolo como fujimorista y protector de Keiko, y Vela Barba era un fiscal timorato que no tomaba partido por nadie, por ese entonces. Bastó que tuviera algo de poder para sentirse un seguro militante de la injusticia. La pésima lectura que le dio el fujimorismo al contexto, acabó convirtiendo en enemigo del fujimorismo al entonces fiscal de la nación y que sus subordinados se alíen con los perseguidores del fujimorismo de toda la vida. Terrible error.  Domingo Pérez es un caso aparte. Es militante del fanatismo, como está demostrado.
Ahora, que llegó la hora de la dignidad, se atreverán los fujimoristas a torcer su destino de comparsa de un gobierno que cuando se escriba y se cuente la historia de manera veraz y sin macula, será considerado como un gobierno nefasto y terriblemente corrompido y amoral por donde se le mire y pisoteador de todas las instituciones que se le cruzaron en el camino que le mostraron los promotores de ideologías financiadas con dinero extranjero.  Si no se conmueven con su lideresa en la cárcel, qué les podrá conmover entonces. Es inaudito que no muevan ningún dedo hasta hoy. Ninguna marcha en ciernes. Ningún llamado. ¿Aún creen que la justicia está en buenas manos en este país, y que su lideresa saldrá por la puerta grande, tal como están las cosas? 
 


domingo, 9 de junio de 2019

El entendible espíritu de la Constitución

 

Si la cuestión de confianza planteada por el primer ministro es rehusada o es censurado el gabinete en pleno, y, en ambos casos, si es la segunda vez que esto sucede, el presidente de la república está facultado para disolver el Congreso. Tampoco es que esté obligado a disolverlo. Ojo, no se habla que el gobierno - estamos en el gobierno del partido Peruanos por el Kambio- o el régimen tengan esa facultad, sino el presidente. A no ser que la figura del presidente sea un ente abstracto como el Estado, la SUNAT, el JNE, etc., es decir, que no sea una persona con plenos derechos y obligaciones, sino una especie de cosa que traslada los pasivos y activos a su remplazante. No es éste el caso, porque en la Constitución se precisa la sucesión del vicepresidente ante la vacancia o destitución del presidente. Incluso se habla del vicepresidente como una persona y no como un mero apéndice del presidente. Y la Constitución es bien clara, dice que sólo el presidente está facultado para disolver el Congreso y no el gobierno, el cual comprometería a PPK y a Vizcarra. Si en la Constitución dijera que ante la eventualidad de dos gabinetes censurados por el Congreso, el gobierno está facultado para disolverlo, ni vuelta que darle. Vizcarra hubiera tenido la oportunidad de hacerlo si hubiesen rehusado la cuestión de confianza que planteó del Solar. Aunque por reformas constitucionales es una tomadura de pelo pedir confianza alguna. Pero ése es otro tema. 
Para el doctor Domingo García Belaunde, ni siquiera ha habido una primera censura a gabinete alguno en la época de PPK. No entiendo entonces las caprichosas y descabelladas lecturas que le dan a la Constitución algunos constitucionalistas y expertos, cuando afirman que hubiera sido una segunda censura.  Uno de los pocos que ha leído la Constitución como se debe, es el doctor Aníbal Quiroga.
La cuestión de confianza empezó ha prostituirse con Ollanta Humala. Con PPK fue usada como una amenaza constante al Congreso para que sus ministros no fuesen censurados. Recuerden que el viejo Kuczynski lamentó no haber cerrado el Congreso, como se lo aconsejaban sus aduladores, cuando se dio su renuncia. El uso trivial de esta atribución del Ejecutivo, ha empezado a poner en vilo la estabilidad del país. Urge una regulación. La cuestión de confianza no es un largo hipo como nos quiere hacer creer el gobierno.  El Congreso se la dio, y listo.  El ejecutivo no puede cuestionar las modificaciones y agregaciones que haga el Congreso a las reformas. Intentar una disolución del Congreso, con el cuento que se ha desnaturalizado la esencia de éstas, implicaría la destitución del presidente y la posterior denuncia a los integrantes del gabinete ministerial, artículo 128 de la Constitución.   

sábado, 8 de junio de 2019

Dos versiones de Judas; Marxismo cultural se relame, marxismo radical se impacienta



La idea es que, tras la destrucción del Congreso, a partir del 2021, Julio Guzmán y la Vero Mendoza alternen la presidencia de la república, por lo menos unos veinte años, para así cimentar todo el paquete de las verdaderas reformas que traen entre manos los empujadores y azuzadores de la guerra de desprestigio de la política peruana. Sólo así podrán morir tranquilos Soros y las grandes billeteras que financian el socavamiento de este Perú tradicional y costumbrista y conservador, según la visión de unos iluminados del Nuevo Orden. Aunque la Vero hoy esté coqueteando con la izquierda radical filo-maoísta y con la izquierda chic caviarona. Su alta dosis para la traición, todavía es tenida en cuenta. Maoístas y caviares aguardan la traición de la Vero a cualquiera de ellos, sin ningún rubor. Porque según la narrativa de la historia política, la traición es un elemento indispensable para el fin supremo que se tiene en mente.
 La izquierda radical se impacienta, pide el cierre del Congreso, nuevas elecciones y nueva  Constitución, en cambio, la izquierda pituca parece tenerlo todo controlado, nada más espera el derrumbe total de sus enemigos, para tomar el control absoluto del Estado. La prensa asicariada ha cumplido con el mandato imperativo de desaparecer del hemisferio a los opositores al gobierno.    
Suprimida toda oposición, los cuestionamientos y las duras críticas a la iglesia católica, serán a cara pelada. Cuando los herederos de Gramsci estén en el poder, no habrá medias tintas en el camino de la construcción del Nuevo Hombre, o para estar a tono: El Nuevo Hombre y La Nueva Mujer. La sobrevaloración de la sexualidad llegará a puntos para el espanto, como se ha advertido ya en algunos textos impresos por el ministerio de educación. Textos de pensadores de este tipo de corriente ideológica y crónicas de libertinos extremos serán ensalzados hasta el cielo rojo que iluminará cuando hayan sucumbido los últimos apristas y fujimoristas y los militantes de los partidos no afines a la primavera libertina que se pretende imponer. Escritores y filósofos como Borges y Cioran, serán olvidados y escamoteados adrede. No es de buen uso ponerse a pensar sobre laberintos y existencias, sino únicamente en el cielo plano del libertinaje y la falsa idea de la igualdad. Los disidentes y cuestionadores de las políticas implantadas a fuerza de persecución y campañas de desprestigio, serán acorralados en la fosa donde habitan las plumas más calumniadoras y luego arrojados a la celda donde se les torturará sin clemencia. 
Tras largas décadas de haberse infiltrados en los establecimientos culturales, judiciales, educativos, literarios y de la comunicación, y desde luego sobornado a todo lo que se encontrara en sus caminos, y teniendo a las ongs como sus buques insignias, los seguidores de Gramsci se hallan ahora a un paso del Gran Asalto. Harán lo que sea, ya lo dijeron, para capturar completamente, sin una pieza que se les escape, El Gran Botín que es el Estado. Lo tienen todo, el molde donde esculpirán a ese nuevo ser y la narrativa que le contarán. La silenciosa revolución, tiene pocos oponentes en el terreno de la intelectualidad. Los intelectuales han sido sus obreros, siempre, aunque muchos de ellos no lo sepan.  La batalla para   discrepar con las ideas de los seguidores de Gramsci, siempre estuvo allí, pero casi nadie se dio cuenta. Ahora ellos ya no quieren discutir. Lo que quieren es hacerse con el botín tan anhelado, sin ningún cuestionamiento e imponiendo condiciones.Ya sabemos lo que ocurre cuando se les cuestiona.     


jueves, 9 de mayo de 2019

La arrogancia de la multitud


Una muestra. Quiénes han defendido el correcto manejo de Jorge del Castillo como presidente de la Comisión de Defensa, únicamente los periféricos, una minoría, en la que me incluyo. La prensa de la Gran Sincronía anti-congreso, los voceros del Ejecutivo y, aquí lo inaudito y risible, por su carácter caricaturesco y farsante, los militantes de las ongs anticientíficas han defendido a los policías, según ellos maltratados por unos congresistas de la peor calaña. La multitud siempre trata de sepultar la verdad. De crucificar a los justos. De aplaudir al canalla. Y la prensa de la Gran Sincronía, los voceros del Ejecutivo y los militantes de las ongs anticientíficas son la multitud. En su modo más tramposo, desde luego.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Una dictadura todavía dispersa



O sea, hacerle el pare a un oficial de cantina, acostumbrado a torturar gente en las mazmorras de la Diviac y a golpear a sus alumnos cuando era instructor de una escuela de suboficiales, es faltarle el respeto a la policía. Por favor. Bien Jorge del Castillo Es así como se pone orden en una mesa, es así como se muestra virilidad, y no con la actitud sobona, patera de Richard Arce, quien demuestra cuán felipilla es la izquierda ante el poder. Arce, que acaba de proponer una ley cuyo único mérito sería mandarnos al infierno de la anarquía y el desgobierno, seguramente estará esperando que alguien le dé la espalda para apuñalarlo. No me fio de los sobones.  
Ya muy pocas dudas caben, la Diviac es la Gestapo del gobierno, y esa prensa, mayoritariamente anti-congreso, es el despacho del nazi Goebbels. Esta prensa se queja de que unos congresistas le han faltado el respeto a la policía, pero no dice nada cuando un habitante de Fuerabamba le zampa la camioneta a la policía, en un flagrante atentado contra la vida. Nada dice cuando las ongs llevan a los tribunales a la policía, en muchos casos, injustamente. Y claro, esta misma prensa se ha encargado de desprestigiar aún más al Congreso y a los partidos políticos, de manera sistemática y puntualmente, poniendo titulares que muchas veces faltan a la verdad.
Quien quiera verlo que lo vea, ya todo está claro. No tenemos gobierno sino un grupo de intereses empeñado en aniquilar a la clase política, sin siquiera ganarse la victoria derrotando a los otros debatiendo, sino metiendo en cana a gente o persiguiendo a sus enemigos. La Diviac está llena de rufianes, como tiene que ser un escuadrón que opera muchas veces fuera de la ley. Además, no creo que estos agentes sean unos tipos dotados de mucha inteligencia que digamos, son sólo unos robots funcionales, necesarios en un gobierno de cualquier corte. Nunca cuestionarán si trabajan para una dictadura o no. Si les dejan hacer su chamba, estarán más que contentos. No son Sherlock Holmes ni nada por el estilo, porque jamás se han enfrentado a casos realmente complejos. Gorriti se debe estar riendo de estos agentes. Pues todo le resulta tan fácil.
Por otra parte, las ongs siguen metiendo presión al gobierno, y empujan en todos los niveles la famosa ideología de género y todo lo que tenga que ver con La Escuela de Frankfurt y la corrección política. Alegan que el cristianismo fue impuesto a la mala en el continente, y a la mala tiene que acabar.
En este río revuelto, a la prensa le cae plata del gobierno y de los capitales que apoyan la ideología de género y demás yerbas anticientíficas.  Esa es la realidad, una realidad en donde mercenarios e impulsores de un Nuevo Orden Mundial se han coludido para arrastrarnos a la condición en la que nos encontramos ahora. Y en la que el comunismo disfrazado intenta pescar algo más que el poder.

lunes, 11 de marzo de 2019

Drácula en Cañete



Juan Carlos Guerrero 

Judas Iscariote, el viajero del tiempo, quien ha vagado por todas las épocas conocidas de la Historia, con diferentes nombres: El Judío Errante, Atila, Vlad Dracul, etc., recala bajo la investidura del Conde Drácula en Cañete, a través de la pluma de José Alejandro Dulanto Santini, y con el imperativo de poner fin a su condena que sabe de siglos y de milenios de destierro, pero también sabe que en San Vicente de Cañete se encuentra la pareja de vampiros que lo rescatarán de la maldición impuesta.
El escritor José Alejandro Dulanto Santini ha pergeñado un libro, uno de esos clásicos de la literatura que llegan para quedarse, para existir por siempre, para certificar, de una vez por todas, la posición de Cañete dentro del espacio literario nacional.
San Vicente de Cañete, una vez más, se convierte en trasfondo de una narración. En el viejo cine Cañete, comienza el viaje literario. De la mano del autor, el lector se trasportará, como en una película interminable, por los diferentes vericuetos que encierra la novela. No es casualidad que en el viejo cine empiece esta aventura. El personaje que nos describe al San Vicente de Cañete de fines de los sesenta y comienzo de los setenta del pasado siglo, no es otro que el autor en su niñez. Los acontecimientos que en esas épocas ocurrieron, son detallados en la obra. Tampoco es casual que la novela casi termine en el boulevard del pisco, el nuevo centro de esparcimiento de los cañetanos y los turistas, como en antaño lo eran el cine Cañete y el cine San Martin, con un Drácula como frecuente bebedor de pisco, antes de ser redimido de sus pecados de vampiro.
Por ello, y por todo lo que encierra la novela, José Alejandro Dulanto Santini nos acaba de entregar una de esas travesías imprescindibles que la buena literatura está dispuesta a emprender.




viernes, 13 de marzo de 2015

REVISTA ESPARTAKO Nº 008




CONTIENE:
POESÍA:
SEBASTIAN SALAZAR BONDY
ALBERTO GUILLEN
GONZALO ROSE
CHARLES BUKOWSKI
RELATO:
JULIO RAMÓN RIBEYRO
RYUNOSUKE AKUTAGAWA
JORGE TORRES
JUAN FELIPE GALINDO MÁRQUEZ
ARTHUR KOESTLER
LIBREPENSAMIENTO:
EMIL CIORAN
NOTAS:
JUAN CARLOS GUERRERO
PARÁGRAFOS MEMORABLES:
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
TZVETAN TODOROV
EMIL CIORAN
JORGE TORRES-JULES VERDE
GRÁFICOS:
LOS QUE ENCONTRAMOS EN INTERNET  Free counter and web stats

ENLACE: http://issuu.com/espartako/docs/espartako_8



viernes, 31 de enero de 2014

En favor de la buena literatura

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En favor de la buena literatura,  el escritor que se precie de serlo debe tratar, en lo posible, de desertar de los premios y los halagos, de las celebraciones gratuitas hacia un modelo de novelista o poeta, de los gestos rimbombantes hacia su persona. Aunque la vanidad del escritor rococó es harto conocida, él, alza el mentón siempre, así el mundo se esté inundando nunca se incomodará en hablar de los libros que están de moda, de las plumas de moda, e invariablemente de su refinado gusto literario. Cansa, también, el escritor “proletario”, el eterno militante de izquierdas, el típico escritor que mira la vida con solo un ojo. Lo esencial para escribir con equilibrio es mirar la vida con los dos ojos, no se me ocurre otra verdad; los que quieren dividir a los mortales entre buenos y malos, entre izquierdistas y derechistas no me parecen interesantes. De igual modo, aburren los escritores con almas de inquisidores y los que están predispuestos para la conspiración, incluso contra la humanidad misma. Ciertamente, que a  los trepadores sociales disfrazados de escritores debemos de ignorarlos.

Sin embargo, la sociedad misma debería agarrar un palo y tirarlo en el lomo de cualquier personaje que dice escribir, para que, en una de esas, nos otorgue una obra legible.

Que un perro muerda la pierna de alguien que aspira escribir: para que conozca de qué está hecho el dolor.Que los críticos escondan sus libros, o ya de plano, hablen mal de él y de sus libros. En fin, que todo sea calamidad alrededor de cualquiera que desea ser llamado escritor.Que nadie le reconozca nada, que en las conversaciones y los debates  nunca tenga la razón el ingenuo ese que pretende decir algo por medio de la escritura. Que las mujeres  se escondan en sus casas o cuelguen su amor en otro cordel cuando vean pasar al aprendiz de escritor.Que las drogas no le produzcan ningún efecto, que los borrachos se beban la botella de licor de la que pensaba beber el hombre devenido en escritor.  Que Cervantes, que Bukowski, que Ribeyro, que Cioran, que Borges sean sus banderas.

Un escritor debe de ser una especie de derviche  en medio del desierto de almas humanas, tal vez su verdadero oficio  sea  ejercer la difícil e inútil  tarea de hallar almas. El escritor, en mi opinión, debe ser un individuo políticamente incorrecto, sus palabras deben doler, deben ser como patadas de mula contra la fantasía de los mortales. La verdad duele, la verdad bien contada, más aún.  

lunes, 12 de marzo de 2012

INVITACIÓN

Free counter and web stats  Sábado 17 de Marzo, Presentación de la Muestra poética: Territorio Huarco




Lugar: Bar D’ Maced, Jr. Sepúlveda 327 (a media cuadra de la plaza de armas) San Vicente de Cañete



Hora: 9:30 pm.



Comentan: César Chambergo Rojas y Juan Carlos Guerrero

La mesa poética estará compuesta por los antologados: Thalía Tumes, Ronald Castillo Florián, Rodrigo Luyo, Rocío López Luna, José Luis Walter Ruiz Meza, Iván Ferrini, Flor Moreyra Pérez, Erick Sarmiento Fernández y Diana Benites Meneses

Les esperamos

lunes, 20 de febrero de 2012

Fábula, revista literaria No 31










La siempre interesante revista Fábula, y un número más (el 31). A no perdérsela, con Antonio Gamoneda y Jean Genet como estandartes.
Como adelanto un poema inédito de Gamoneda publicado en Fábula. Vale.

AHORA MISMO

Había
vértigo y luz en las arterias del relámpago,
fuego, semillas y una germinación desesperada.


Yo desgarraba la imposibilidad,
oía silbar a la máquina del llanto y me perdía en la espesura vagina!. También
me adentraba en las urnas policial es. Así
olvidaba los ojos de mi madre.
Vivía.
Es un decir.
Vivía.


Ahora mismo, atiendo distraído a mi estertor. No hay en mí memoria ni olvido; única y
[simplemente lucidez:
han desaparecido los significados y nada estorba ya a la indiferencia.
Definitivamente,
[me he sentado
a esperar a la muerte
como quien espera noticias ya sabidas.

Antonio Gamoneda


EDITORIAL PDF


SE BUSCA POETA

Roberto Veciana


VERSOS, VERSOS

Antonio Gamoneda: “Ahora mismo”, “Algunas dudas”, “Fiesta” PDF
Rosario Jiménez Morales: “La reina de las hormigas”, “Distorsiones del país de la maravillas”
Iván Montes Gálvez: “Fragmentos para poseer un cuerpo” PDF
Alfonso Aguado: “Colores”, “A mi padre” PDF
José Antonio Fernández Sánchez: “Sueños”
Yolanda Gelices Nieto: “El árbol sumergido”


HISTORIAS

Guillermo Presti: “La matriarca” PDF
Carmen Tejada Navarro: “Nimburu” PDF
Mercedes Fuentes: “A meiga chora... e cando non chora, xeme”
Ernesto Tubía: “El hatillo”
María José Marrodán: “El amor y los membrillos”
Berta Lázaro Martínez: “Morirse de miedo”
Gregorio Clavijo: “Tommasino”


BREVES INSPIRADOS:

Luis Vega Domingo: “Mi primera experiencia”
Eugenio Sáenz de Santa María Cabredo: “Infancia”
Ana Cuaresma Nalda: “Horizonte de sucesos”
Alicia Ferrera: “La espera”


ÓPERA PRIMA

Ignacio José Ascacíbar Gómez. “Mi abuelo y mi hermano Samuel”
Jorge Decarlini: “La pelea”


LETRA EN MOVIMIENTO

Elizabeth Drayson: “Del texto medieval a la gran pantalla: el Cid entre historia y leyenda” PDF


PERROS VERDES

Juan Arabia: “John Fante: escribir desde el corazón”
Eugenio Sáenz de Santa María Cabredo: "Jean Genet y la soledad" PDF


DE AQUí Y DE ALLÁ

Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros, por Eugenio Sáenz de Santamaría
Andrés Pascual, El haiku de las palabras perdidas, por Javier Casis
Evelyn Waugh, Rendición incondicional, por Antonio Invernón Ramos
Jetta Carleton, Cuatro hermanas, por Ainize Salaberri
Carlos Villar Flor, Mientras ella sea clara, por Gonzalo Martínez Camino PDF
Jenn Díaz, Belfondo, por Elena Triana Martínez
Jesús Miguel Alonso Chávarri, El año del hambre, por Fabián González Bachiller PDF
Karmelo C. Iribarren, Un leve guiño de luz hacia la sombra, por Nerea Ferrez
VVAA, Ahora. 11 poetas en el 2011, por Elena Mahave


NOS VISITARON

Raquel Martínez Soto: “Clara Sánchez”

Revista Fábula
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