domingo, 9 de junio de 2019

El entendible espíritu de la Constitución

 

Si la cuestión de confianza planteada por el primer ministro es rehusada o es censurado el gabinete en pleno, y, en ambos casos, si es la segunda vez que esto sucede, el presidente de la república está facultado para disolver el Congreso. Tampoco es que esté obligado a disolverlo. Ojo, no se habla que el gobierno - estamos en el gobierno del partido Peruanos por el Kambio- o el régimen tengan esa facultad, sino el presidente. A no ser que la figura del presidente sea un ente abstracto como el Estado, la SUNAT, el JNE, etc., es decir, que no sea una persona con plenos derechos y obligaciones, sino una especie de cosa que traslada los pasivos y activos a su remplazante. No es éste el caso, porque en la Constitución se precisa la sucesión del vicepresidente ante la vacancia o destitución del presidente. Incluso se habla del vicepresidente como una persona y no como un mero apéndice del presidente. Y la Constitución es bien clara, dice que sólo el presidente está facultado para disolver el Congreso y no el gobierno, el cual comprometería a PPK y a Vizcarra. Si en la Constitución dijera que ante la eventualidad de dos gabinetes censurados por el Congreso, el gobierno está facultado para disolverlo, ni vuelta que darle. Vizcarra hubiera tenido la oportunidad de hacerlo si hubiesen rehusado la cuestión de confianza que planteó del Solar. Aunque por reformas constitucionales es una tomadura de pelo pedir confianza alguna. Pero ése es otro tema. 
Para el doctor Domingo García Belaunde, ni siquiera ha habido una primera censura a gabinete alguno en la época de PPK. No entiendo entonces las caprichosas y descabelladas lecturas que le dan a la Constitución algunos constitucionalistas y expertos, cuando afirman que hubiera sido una segunda censura.  Uno de los pocos que ha leído la Constitución como se debe, es el doctor Aníbal Quiroga.
La cuestión de confianza empezó ha prostituirse con Ollanta Humala. Con PPK fue usada como una amenaza constante al Congreso para que sus ministros no fuesen censurados. Recuerden que el viejo Kuczynski lamentó no haber cerrado el Congreso, como se lo aconsejaban sus aduladores, cuando se dio su renuncia. El uso trivial de esta atribución del Ejecutivo, ha empezado a poner en vilo la estabilidad del país. Urge una regulación. La cuestión de confianza no es un largo hipo como nos quiere hacer creer el gobierno.  El Congreso se la dio, y listo.  El ejecutivo no puede cuestionar las modificaciones y agregaciones que haga el Congreso a las reformas. Intentar una disolución del Congreso, con el cuento que se ha desnaturalizado la esencia de éstas, implicaría la destitución del presidente y la posterior denuncia a los integrantes del gabinete ministerial, artículo 128 de la Constitución.   

sábado, 8 de junio de 2019

Dos versiones de Judas; Marxismo cultural se relame, marxismo radical se impacienta



La idea es que, tras la destrucción del Congreso, a partir del 2021, Julio Guzmán y la Vero Mendoza alternen la presidencia de la república, por lo menos unos veinte años, para así cimentar todo el paquete de las verdaderas reformas que traen entre manos los empujadores y azuzadores de la guerra de desprestigio de la política peruana. Sólo así podrán morir tranquilos Soros y las grandes billeteras que financian el socavamiento de este Perú tradicional y costumbrista y conservador, según la visión de unos iluminados del Nuevo Orden. Aunque la Vero hoy esté coqueteando con la izquierda radical filo-maoísta y con la izquierda chic caviarona. Su alta dosis para la traición, todavía es tenida en cuenta. Maoístas y caviares aguardan la traición de la Vero a cualquiera de ellos, sin ningún rubor. Porque según la narrativa de la historia política, la traición es un elemento indispensable para el fin supremo que se tiene en mente.
 La izquierda radical se impacienta, pide el cierre del Congreso, nuevas elecciones y nueva  Constitución, en cambio, la izquierda pituca parece tenerlo todo controlado, nada más espera el derrumbe total de sus enemigos, para tomar el control absoluto del Estado. La prensa asicariada ha cumplido con el mandato imperativo de desaparecer del hemisferio a los opositores al gobierno.    
Suprimida toda oposición, los cuestionamientos y las duras críticas a la iglesia católica, serán a cara pelada. Cuando los herederos de Gramsci estén en el poder, no habrá medias tintas en el camino de la construcción del Nuevo Hombre, o para estar a tono: El Nuevo Hombre y La Nueva Mujer. La sobrevaloración de la sexualidad llegará a puntos para el espanto, como se ha advertido ya en algunos textos impresos por el ministerio de educación. Textos de pensadores de este tipo de corriente ideológica y crónicas de libertinos extremos serán ensalzados hasta el cielo rojo que iluminará cuando hayan sucumbido los últimos apristas y fujimoristas y los militantes de los partidos no afines a la primavera libertina que se pretende imponer. Escritores y filósofos como Borges y Cioran, serán olvidados y escamoteados adrede. No es de buen uso ponerse a pensar sobre laberintos y existencias, sino únicamente en el cielo plano del libertinaje y la falsa idea de la igualdad. Los disidentes y cuestionadores de las políticas implantadas a fuerza de persecución y campañas de desprestigio, serán acorralados en la fosa donde habitan las plumas más calumniadoras y luego arrojados a la celda donde se les torturará sin clemencia. 
Tras largas décadas de haberse infiltrados en los establecimientos culturales, judiciales, educativos, literarios y de la comunicación, y desde luego sobornado a todo lo que se encontrara en sus caminos, y teniendo a las ongs como sus buques insignias, los seguidores de Gramsci se hallan ahora a un paso del Gran Asalto. Harán lo que sea, ya lo dijeron, para capturar completamente, sin una pieza que se les escape, El Gran Botín que es el Estado. Lo tienen todo, el molde donde esculpirán a ese nuevo ser y la narrativa que le contarán. La silenciosa revolución, tiene pocos oponentes en el terreno de la intelectualidad. Los intelectuales han sido sus obreros, siempre, aunque muchos de ellos no lo sepan.  La batalla para   discrepar con las ideas de los seguidores de Gramsci, siempre estuvo allí, pero casi nadie se dio cuenta. Ahora ellos ya no quieren discutir. Lo que quieren es hacerse con el botín tan anhelado, sin ningún cuestionamiento e imponiendo condiciones.Ya sabemos lo que ocurre cuando se les cuestiona.     


jueves, 9 de mayo de 2019

La arrogancia de la multitud


Una muestra. Quiénes han defendido el correcto manejo de Jorge del Castillo como presidente de la Comisión de Defensa, únicamente los periféricos, una minoría, en la que me incluyo. La prensa de la Gran Sincronía anti-congreso, los voceros del Ejecutivo y, aquí lo inaudito y risible, por su carácter caricaturesco y farsante, los militantes de las ongs anticientíficas han defendido a los policías, según ellos maltratados por unos congresistas de la peor calaña. La multitud siempre trata de sepultar la verdad. De crucificar a los justos. De aplaudir al canalla. Y la prensa de la Gran Sincronía, los voceros del Ejecutivo y los militantes de las ongs anticientíficas son la multitud. En su modo más tramposo, desde luego.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Una dictadura todavía dispersa



O sea, hacerle el pare a un oficial de cantina, acostumbrado a torturar gente en las mazmorras de la Diviac y a golpear a sus alumnos cuando era instructor de una escuela de suboficiales, es faltarle el respeto a la policía. Por favor. Bien Jorge del Castillo Es así como se pone orden en una mesa, es así como se muestra virilidad, y no con la actitud sobona, patera de Richard Arce, quien demuestra cuán felipilla es la izquierda ante el poder. Arce, que acaba de proponer una ley cuyo único mérito sería mandarnos al infierno de la anarquía y el desgobierno, seguramente estará esperando que alguien le dé la espalda para apuñalarlo. No me fio de los sobones.  
Ya muy pocas dudas caben, la Diviac es la Gestapo del gobierno, y esa prensa, mayoritariamente anti-congreso, es el despacho del nazi Goebbels. Esta prensa se queja de que unos congresistas le han faltado el respeto a la policía, pero no dice nada cuando un habitante de Fuerabamba le zampa la camioneta a la policía, en un flagrante atentado contra la vida. Nada dice cuando las ongs llevan a los tribunales a la policía, en muchos casos, injustamente. Y claro, esta misma prensa se ha encargado de desprestigiar aún más al Congreso y a los partidos políticos, de manera sistemática y puntualmente, poniendo titulares que muchas veces faltan a la verdad.
Quien quiera verlo que lo vea, ya todo está claro. No tenemos gobierno sino un grupo de intereses empeñado en aniquilar a la clase política, sin siquiera ganarse la victoria derrotando a los otros debatiendo, sino metiendo en cana a gente o persiguiendo a sus enemigos. La Diviac está llena de rufianes, como tiene que ser un escuadrón que opera muchas veces fuera de la ley. Además, no creo que estos agentes sean unos tipos dotados de mucha inteligencia que digamos, son sólo unos robots funcionales, necesarios en un gobierno de cualquier corte. Nunca cuestionarán si trabajan para una dictadura o no. Si les dejan hacer su chamba, estarán más que contentos. No son Sherlock Holmes ni nada por el estilo, porque jamás se han enfrentado a casos realmente complejos. Gorriti se debe estar riendo de estos agentes. Pues todo le resulta tan fácil.
Por otra parte, las ongs siguen metiendo presión al gobierno, y empujan en todos los niveles la famosa ideología de género y todo lo que tenga que ver con La Escuela de Frankfurt y la corrección política. Alegan que el cristianismo fue impuesto a la mala en el continente, y a la mala tiene que acabar.
En este río revuelto, a la prensa le cae plata del gobierno y de los capitales que apoyan la ideología de género y demás yerbas anticientíficas.  Esa es la realidad, una realidad en donde mercenarios e impulsores de un Nuevo Orden Mundial se han coludido para arrastrarnos a la condición en la que nos encontramos ahora. Y en la que el comunismo disfrazado intenta pescar algo más que el poder.

lunes, 11 de marzo de 2019

Drácula en Cañete



Juan Carlos Guerrero 

Judas Iscariote, el viajero del tiempo, quien ha vagado por todas las épocas conocidas de la Historia, con diferentes nombres: El Judío Errante, Atila, Vlad Dracul, etc., recala bajo la investidura del Conde Drácula en Cañete, a través de la pluma de José Alejandro Dulanto Santini, y con el imperativo de poner fin a su condena que sabe de siglos y de milenios de destierro, pero también sabe que en San Vicente de Cañete se encuentra la pareja de vampiros que lo rescatarán de la maldición impuesta.
El escritor José Alejandro Dulanto Santini ha pergeñado un libro, uno de esos clásicos de la literatura que llegan para quedarse, para existir por siempre, para certificar, de una vez por todas, la posición de Cañete dentro del espacio literario nacional.
San Vicente de Cañete, una vez más, se convierte en trasfondo de una narración. En el viejo cine Cañete, comienza el viaje literario. De la mano del autor, el lector se trasportará, como en una película interminable, por los diferentes vericuetos que encierra la novela. No es casualidad que en el viejo cine empiece esta aventura. El personaje que nos describe al San Vicente de Cañete de fines de los sesenta y comienzo de los setenta del pasado siglo, no es otro que el autor en su niñez. Los acontecimientos que en esas épocas ocurrieron, son detallados en la obra. Tampoco es casual que la novela casi termine en el boulevard del pisco, el nuevo centro de esparcimiento de los cañetanos y los turistas, como en antaño lo eran el cine Cañete y el cine San Martin, con un Drácula como frecuente bebedor de pisco, antes de ser redimido de sus pecados de vampiro.
Por ello, y por todo lo que encierra la novela, José Alejandro Dulanto Santini nos acaba de entregar una de esas travesías imprescindibles que la buena literatura está dispuesta a emprender.




viernes, 13 de marzo de 2015

REVISTA ESPARTAKO Nº 008




CONTIENE:
POESÍA:
SEBASTIAN SALAZAR BONDY
ALBERTO GUILLEN
GONZALO ROSE
CHARLES BUKOWSKI
RELATO:
JULIO RAMÓN RIBEYRO
RYUNOSUKE AKUTAGAWA
JORGE TORRES
JUAN FELIPE GALINDO MÁRQUEZ
ARTHUR KOESTLER
LIBREPENSAMIENTO:
EMIL CIORAN
NOTAS:
JUAN CARLOS GUERRERO
PARÁGRAFOS MEMORABLES:
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
TZVETAN TODOROV
EMIL CIORAN
JORGE TORRES-JULES VERDE
GRÁFICOS:
LOS QUE ENCONTRAMOS EN INTERNET  Free counter and web stats

ENLACE: http://issuu.com/espartako/docs/espartako_8



viernes, 31 de enero de 2014

En favor de la buena literatura

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En favor de la buena literatura,  el escritor que se precie de serlo debe tratar, en lo posible, de desertar de los premios y los halagos, de las celebraciones gratuitas hacia un modelo de novelista o poeta, de los gestos rimbombantes hacia su persona. Aunque la vanidad del escritor rococó es harto conocida, él, alza el mentón siempre, así el mundo se esté inundando nunca se incomodará en hablar de los libros que están de moda, de las plumas de moda, e invariablemente de su refinado gusto literario. Cansa, también, el escritor “proletario”, el eterno militante de izquierdas, el típico escritor que mira la vida con solo un ojo. Lo esencial para escribir con equilibrio es mirar la vida con los dos ojos, no se me ocurre otra verdad; los que quieren dividir a los mortales entre buenos y malos, entre izquierdistas y derechistas no me parecen interesantes. De igual modo, aburren los escritores con almas de inquisidores y los que están predispuestos para la conspiración, incluso contra la humanidad misma. Ciertamente, que a  los trepadores sociales disfrazados de escritores debemos de ignorarlos.

Sin embargo, la sociedad misma debería agarrar un palo y tirarlo en el lomo de cualquier personaje que dice escribir, para que, en una de esas, nos otorgue una obra legible.

Que un perro muerda la pierna de alguien que aspira escribir: para que conozca de qué está hecho el dolor.Que los críticos escondan sus libros, o ya de plano, hablen mal de él y de sus libros. En fin, que todo sea calamidad alrededor de cualquiera que desea ser llamado escritor.Que nadie le reconozca nada, que en las conversaciones y los debates  nunca tenga la razón el ingenuo ese que pretende decir algo por medio de la escritura. Que las mujeres  se escondan en sus casas o cuelguen su amor en otro cordel cuando vean pasar al aprendiz de escritor.Que las drogas no le produzcan ningún efecto, que los borrachos se beban la botella de licor de la que pensaba beber el hombre devenido en escritor.  Que Cervantes, que Bukowski, que Ribeyro, que Cioran, que Borges sean sus banderas.

Un escritor debe de ser una especie de derviche  en medio del desierto de almas humanas, tal vez su verdadero oficio  sea  ejercer la difícil e inútil  tarea de hallar almas. El escritor, en mi opinión, debe ser un individuo políticamente incorrecto, sus palabras deben doler, deben ser como patadas de mula contra la fantasía de los mortales. La verdad duele, la verdad bien contada, más aún.