jueves, 9 de mayo de 2019

La arrogancia de la multitud


Una muestra. Quiénes han defendido el correcto manejo de Jorge del Castillo como presidente de la Comisión de Defensa, únicamente los periféricos, una minoría, en la que me incluyo. La prensa de la Gran Sincronía anti-congreso, los voceros del Ejecutivo y, aquí lo inaudito y risible, por su carácter caricaturesco y farsante, los militantes de las ongs anticientíficas han defendido a los policías, según ellos maltratados por unos congresistas de la peor calaña. La multitud siempre trata de sepultar la verdad. De crucificar a los justos. De aplaudir al canalla. Y la prensa de la Gran Sincronía, los voceros del Ejecutivo y los militantes de las ongs anticientíficas son la multitud. En su modo más tramposo, desde luego.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Una dictadura todavía dispersa



O sea, hacerle el pare a un oficial de cantina, acostumbrado a torturar gente en las mazmorras de la Diviac y a golpear a sus alumnos cuando era instructor de una escuela de suboficiales, es faltarle el respeto a la policía. Por favor. Bien Jorge del Castillo Es así como se pone orden en una mesa, es así como se muestra virilidad, y no con la actitud sobona, patera de Richard Arce, quien demuestra cuán felipilla es la izquierda ante el poder. Arce, que acaba de proponer una ley cuyo único mérito sería mandarnos al infierno de la anarquía y el desgobierno, seguramente estará esperando que alguien le dé la espalda para apuñalarlo. No me fio de los sobones.  
Ya muy pocas dudas caben, la Diviac es la Gestapo del gobierno, y esa prensa, mayoritariamente anti-congreso, es el despacho del nazi Goebbels. Esta prensa se queja de que unos congresistas le han faltado el respeto a la policía, pero no dice nada cuando un habitante de Fuerabamba le zampa la camioneta a la policía, en un flagrante atentado contra la vida. Nada dice cuando las ongs llevan a los tribunales a la policía, en muchos casos, injustamente. Y claro, esta misma prensa se ha encargado de desprestigiar aún más al Congreso y a los partidos políticos, de manera sistemática y puntualmente, poniendo titulares que muchas veces faltan a la verdad.
Quien quiera verlo que lo vea, ya todo está claro. No tenemos gobierno sino un grupo de intereses empeñado en aniquilar a la clase política, sin siquiera ganarse la victoria derrotando a los otros debatiendo, sino metiendo en cana a gente o persiguiendo a sus enemigos. La Diviac está llena de rufianes, como tiene que ser un escuadrón que opera muchas veces fuera de la ley. Además, no creo que estos agentes sean unos tipos dotados de mucha inteligencia que digamos, son sólo unos robots funcionales, necesarios en un gobierno de cualquier corte. Nunca cuestionarán si trabajan para una dictadura o no. Si les dejan hacer su chamba, estarán más que contentos. No son Sherlock Holmes ni nada por el estilo, porque jamás se han enfrentado a casos realmente complejos. Gorriti se debe estar riendo de estos agentes. Pues todo le resulta tan fácil.
Por otra parte, las ongs siguen metiendo presión al gobierno, y empujan en todos los niveles la famosa ideología de género y todo lo que tenga que ver con La Escuela de Frankfurt y la corrección política. Alegan que el cristianismo fue impuesto a la mala en el continente, y a la mala tiene que acabar.
En este río revuelto, a la prensa le cae plata del gobierno y de los capitales que apoyan la ideología de género y demás yerbas anticientíficas.  Esa es la realidad, una realidad en donde mercenarios e impulsores de un Nuevo Orden Mundial se han coludido para arrastrarnos a la condición en la que nos encontramos ahora. Y en la que el comunismo disfrazado intenta pescar algo más que el poder.